Keiko Fujimori ganó el balotaje en su cuarto intento y es la nueva presidenta de Perú
La líder de Fuerza Popular se impuso por apenas 49.641 votos sobre Roberto Sánchez y puso fin a una carrera marcada por cuatro candidaturas, tres derrotas, más de 500 días de prisión preventiva y un fuerte antivoto. Es la primera mujer elegida presidenta en ese país.
Después de 15 años de intentarlo, Keiko Sofía Fujimori Higuchi logró finalmente llegar a la presidencia del Perú. La candidata de Fuerza Popular ganó la segunda vuelta electoral y se convertirá en la primera mujer elegida para ocupar la jefatura del Estado peruano durante el período 2026-2031.
Su victoria también pone fin a uno de los recorridos políticos más extensos y accidentados de la historia reciente del país: cuatro candidaturas presidenciales, tres derrotas consecutivas, más de 500 días de prisión preventiva y un antivoto que durante años pareció imposible de superar.
Con el 100% de las 92.766 actas contabilizadas al 29 de junio de 2026, Fujimori obtuvo 9.223.396 votos, equivalentes al 50,135% de los sufragios válidos. Su rival, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, alcanzó 9.173.755 votos, el 49,865%.
La diferencia final fue de apenas 49.641 sufragios, uno de los resultados más ajustados de la historia electoral peruana.
Cuatro intentos para llegar a la presidencia
La historia política de Keiko Fujimori comenzó antes de cumplir los 20 años, repasó Infobae.
En 1994, con apenas 19 años, asumió el rol de primera dama tras la separación de sus padres, Alberto Fujimori y Susana Higuchi. Aquella temprana exposición al poder marcó el inicio de su carrera política, pero también la dejó ligada al apellido de un expresidente condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción.
Su primera candidatura presidencial fue en 2011, cuando tenía 36 años, apenas uno más que la edad mínima exigida para competir. Representando a Fuerza 2011, llegó al balotaje con el 23,5% de los votos.
En la segunda vuelta, el escritor Mario Vargas Llosa respaldó a su adversario, Ollanta Humala, quien terminó imponiéndose con el 51,49% frente al 48,51% de Fujimori. La diferencia fue de poco más de 447.000 votos.
Cinco años después, en 2016, volvió a competir y llegó como favorita. Obtuvo el 39,9% de los votos en la primera vuelta y parecía encaminada al triunfo. Sin embargo, el antifujimorismo se movilizó con una intensidad inesperada y Pedro Pablo Kuczynski terminó derrotándola por apenas 41.000 votos, en la que fue considerada la derrota más dolorosa de su carrera.
En 2021 enfrentó otro escenario adverso. Las encuestas la ubicaban en el sexto lugar antes de la primera vuelta, golpeada por el caso Cócteles, los períodos de prisión preventiva y el desgaste de Fuerza Popular en el Congreso. Aun así, la fragmentación del voto conservador le permitió acceder al balotaje con apenas el 13% de los votos. En la definición perdió frente a Pedro Castillo por un margen de décimas, en una de las elecciones más disputadas de la historia peruana.
El antivoto perdió fuerza
Durante años, el principal obstáculo para Fujimori fue el denominado antivoto. Más allá de sus propuestas, el rechazo a su figura, impulsado por el recuerdo del gobierno de su padre, las denuncias por violaciones a los derechos humanos durante la década de 1990 y las investigaciones por presunto lavado de activos, impedía que ampliara su base electoral.
Según especialistas y analistas electorales, ese escenario cambió en 2026.
La muerte de Alberto Fujimori, ocurrida en 2023, cerró un capítulo que mantenía abierta la discusión sobre el fujimorismo. A eso se sumó el archivo del caso Cócteles, dispuesto en enero de 2026 por el Décimo Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Constitucional que determinó que los aportes de campaña recibidos antes de 2016 no podían ser considerados lavado de activos.
Con ese panorama, Fujimori obtuvo el 17,18% de los votos en la primera vuelta del 12 de abril, el porcentaje más alto entre todos los candidatos, confirmando que el antivoto seguía presente, aunque ya lejos de la intensidad que había mostrado en 2016 y 2021.