DEPORTES

El regreso de la reina: Serena Williams conmovió a Wimbledon en una batalla de más de dos horas

Por NT Noticias 30 de junio de 2026 20:06 hs

A sus 44 años y tras cuatro de inactividad, la leyenda estadounidense volvió a pisar la “Catedral del Tenis”. Aunque cayó por 6-3, 6-7 y 6-3 ante la joven australiana Maya Joint, se marchó ovacionada de pie por la multitud.

No era una jornada ordinaria en el césped de Wimbledon. La atmósfera que se respiraba en las inmediaciones del torneo de tenis más prestigioso del mundo combinaba una profunda nostalgia con la certeza de estar asistiendo a un acontecimiento histórico. La cancha central de Wimbledon, un escenario que la vio coronarse campeona en siete oportunidades, volvió a abrirle sus puertas a Serena Williams después de cuatro años de ausencia en el circuito profesional. Aunque el resultado marcó una derrota en la primera ronda, la estadounidense revalidó su condición de mito viviente del deporte en una batalla de dos horas y veinticinco minutos que paralizó al All England Club.  

El reloj marcaba las pasadas siete y media de la tarde en la capital británica cuando el estadio principal estalló en un aplauso ensordecedor. Vestida con el tradicional e impoluto blanco y luciendo una concentración absoluta, la ganadora de 23 títulos individuales de Grand Slam cruzó la pasarela para medirse con la australiana Maya Joint, una tenista de apenas 20 años que todavía no había nacido cuando la menor de las hermanas Williams ya levantaba sus primeras coronas grandes en el circuito profesional.  

Orgullo intacto ante la frescura juvenil

El desarrollo del encuentro ofreció destellos de la Serena más dominante del pasado, apuntalada por sus característicos saques planos a más de 120 millas por hora, derechas cruzadas cargadas de potencia y su emblemático revés a dos manos. Sin embargo, el inevitable desgaste físico producto de la prolongada inactividad y los lógicos problemas de desplazamiento en las transiciones largas le terminaron pasando factura en la primera manga. Joint, actual número 87 del mundo, asimiló la gigantesca presión del contexto, manejó la velocidad de la bola con solidez desde el fondo y aprovechó un quiebre letal en el tramo definitivo para llevarse el parcial por un sólido 6-3.  

El segundo capítulo pareció sentenciar la historia de forma prematura cuando la joven australiana concretó un quiebre inmediato en el juego inaugural. Fue en ese momento de máxima adversidad cuando emergió el fuego sagrado de la exnúmero uno del mundo. Con el apoyo incondicional de una tribuna colmada que incluía a su esposo Alexis Ohanian y a sus hijas Olympia y Adira, Serena se aferró al partido con un orgullo descomunal. Recuperó la desventaja, batalló cada pelota como si fuera la última y forzó una definición por muerte súbita. En el desempate, tras salvar de manera magistral un punto de partido en contra a base de pura jerarquía, cerró el parcial por 8-6 para delirio de los espectadores.

Una despedida con honores de leyenda

La hazaña física pareció tomar un rumbo definitivo al comienzo del tercer set, cuando Williams rompió el saque de su adversaria en el tercer juego para adelantarse 2-1 en el marcador. Sin embargo, la ventaja terminó siendo un espejismo. El cansancio acumulado hizo mella en la precisión de la veterana jugadora y Joint reaccionó con total lucidez, encadenando cuatro juegos consecutivos que se volvieron inalcanzables para la norteamericana. Con un impacto final que se marchó largo sobre la línea de fondo, la australiana selló el 6-3 definitivo.  

Más allá del marcador adverso, el cierre del partido deparó el momento más emotivo de la tarde londinense. El estadio completo se puso de pie para brindarle una ovación atronadora que se extendió por varios minutos. Serena, visiblemente emocionada, caminó hacia el centro de la cancha y se llevó la mano al corazón en un gesto de profundo agradecimiento hacia el público británico, despidiéndose del torneo que conquistó tantas veces con los máximos honores que merece una de las deportistas más influyentes de todos los tiempos.