Cómo fue el recital de Palito Ortega en Tucumán
El cantante se presentó en el marco de su gira “Muchacho que vas cantando”. Durante dos horas repasó sus grandes éxitos y compartió recuerdos de su carrera, su familia y su infancia en los ingenios tucumanos.
Con más de 85 años, sucedió otra vez: Ramón “Palito” Ortega se presentó nuevamente en Tucumán, sumándole un capítulo más a su historia de artística en Tucumán. El recital en el teatro Mercedes Sosa, ante una sala llena, formó parte de su gira nacional “Muchacho que vas cantando”, con la que el artista recorre distintas ciudades del país para reencontrarse con las canciones que marcaron sus más de seis décadas de trayectoria.
Noche de clásicos
A las 21, las luces se apagaron y “Palito” apareció vestido de blanco. Una banda de siete músicos y dos coristas lo acompañaron durante una noche en la que sus canciones volvieron a encontrarse con el público.
La sala llena cantó junto a él desde las primeras canciones. “Un muchacho como yo”, “Viva la vida”, “Despeinada” y “La felicidad” fueron llevando al público por distintos momentos de su carrera. Cada canción parecía activar un recuerdo distinto entre el público presente.
DE BLANCO.
Enrique José Burgos, un tucumano de 64 años, había ido una vez más a encontrarse con esas canciones. Para él, Palito dejó de ser hace mucho tiempo solamente un cantante. “Más que un cantante, más que un actor, él es todo, es un hermano”, expresó.
La relación con su música comenzó en su juventud y, según contó, terminó extendiéndose a toda su familia. Las canciones quedaron asociadas a distintos momentos de su vida y, todavía hoy, encuentra en ellas un mensaje que atraviesa generaciones.
La memoria del cantante no quedó solamente en sus canciones. También sobrevivió en discos, fotografías, afiches y objetos que algunos de sus fanáticos conservaron durante décadas.
Jorge Argañaraz, por ejemplo, llegó al teatro con una historia particular. La música de “Palito” estaba presente en su casa desde chico, a través de sus padres, que compraban sus discos. Con el tiempo, ese recuerdo se transformó en una afición que nunca había planeado: “Sin querer, porque no lo planifiqué, llegué a ser coleccionista de él”, contó.
Hoy conserva una colección que reúne distintas etapas de la vida del artista: discos, afiches de sus películas, figuritas y objetos vinculados también con su entorno familiar. “Hoy me veo desbordado con cosas que pertenecen a la historia de él, personal e incluso, bueno, entorno familiar también”, explicó. Entre todas esas piezas hay una que ocupa un lugar especial. Es un saco que “Palito” le regaló y que conserva con una dedicatoria. “Eso sí sería como lo más emocional, porque me lo regaló, me lo envió con la dedicatoria, así que lo guardo con mucho afecto”, contó.
CON LA GUITARRA.
Para Argañaraz, la noche del Mercedes Sosa tampoco debía ser leída como una despedida definitiva. “Creo que no va a ser el último show”, dijo. Y agregó que siempre habrá una oportunidad para que el cantante vuelva a una provincia que, según siente, también lo quiere.
Evangelina y la familia
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando “Palito” recordó cómo conoció a Evangelina Salazar. La historia de amor, que forma parte inseparable de su vida, dejó de ser solamente un recuerdo contado desde el escenario cuando sus hijas subieron para acompañarlo: “Te amamos, síganlo disfrutando, gracias por darle tanto amor”, expresaron.
Entre quienes acompañaron ese momento estuvo Rosario Ortega, su hija. Para ella, verlo emprender esta gira provoca emoción: “Admiro las ganas de seguir queriendo salir al escenario. Me parece sorprendente”, contó en diálogo con LA GACETA.
La fama de su padre, sin embargo, fue parte de su vida desde siempre. “Para mí siempre fue verlo muy admirado por todo el mundo, el querido. Así que para mí es como natural eso”, explicó. Entre las canciones que la llevan de regreso a su infancia mencionó especialmente las que “Palito” creó junto a María Elena Walsh y aquellas que escuchaba cuando él cantaba y ella todavía era chica.
Amigos a la distancia
Durante el show, el artista también se detuvo en los nombres que compartieron con él aquella época de explosión de la música popular. Recordó a Frank Sinatra y a Elvis Presley, dos figuras que admiró y que formaron parte de su imaginario musical.
También tuvo palabras para Violeta Rivas, su amiga y compañera de aquellos años. El recuerdo se transformó en homenaje cuando Palito interpretó una canción en su memoria.
La aparición de Lalo Francen sumó otro viaje hacia aquella generación. El cantante, también vinculado al Club del Clan, subió al escenario y compartió con el público canciones como “La Bamba”.