El padre de la joven argentina acusada de racismo en Brasil expresó su preocupación por el estado emocional de su hija, denunció falta de protección y contó los momentos de miedo e incertidumbre que atraviesa mientras avanza la causa judicial.
La situación de Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil tras una denuncia por racismo, suma nuevos episodios de tensión y preocupación. En los últimos días, la joven abandonó el departamento donde residía en Río de Janeiro luego de un grave episodio de inseguridad. “Me quieren matar”, le dijo a su padre después de que tres personas intentaran ingresar al lugar donde se hospedaba.
Tras varios días de incertidumbre, Páez aceptó colocarse la tobillera electrónica que le fue asignada por la Justicia brasileña. Según relató su padre, la decisión fue voluntaria y no respondió a una orden inmediata. “Le habían dado la tobillera para que se la ponga antes del viernes y se la puso ayer, por voluntad propia. No la buscaban para ponérsela, no era porque no quería”, explicó.
Mariano Páez, empresario del transporte oriundo de Santiago del Estero, habló sobre el delicado momento que atraviesa su hija y describió un cuadro de fuerte angustia emocional. “Es una situación muy difícil para mí, no está bien allá, está muy asustada”, aseguró. Y agregó: “No se siente protegida por nadie”.
El padre también contó que evalúa viajar a Brasil, aunque la situación familiar lo pone ante una difícil decisión. “Estoy planeando ir a Río de Janeiro, pero tengo otra niña de 16 años que está solita. Ninguna de las dos tiene madre, falleció hace 8 años. Agostina la ha criado a ella, vivimos los tres juntos”, relató.
La ausencia de la abogada impacta de lleno en la menor. “Pregunta todo el tiempo por Agostina. Tiene miedo, la crió ella y es como su madre. Yo como padre hago lo que puedo, pero no es lo mismo”, expresó con preocupación.
Sobre el estado de salud de su hija mayor, Páez fue contundente: “Está muy angustiada, tiene ataques de pánico, no quiere comer. Tiene mucho miedo”. Además, señaló que, si bien puede circular libremente, la joven evita salir. “Ella puede moverse con libertad, pero no quiere salir porque tiene miedo. Ayer, cuando fue a ponerse la tobillera, recibió insultos en la calle, la reconocen”, contó.


