Ana Corina Sosa recibió el galardón en nombre de su madre, quien logró salir de Venezuela y vuela hacia Noruega. El acto se convirtió en una tribuna global contra la represión chavista.
En una ceremonia cargada de simbolismo político y tensión emocional, el Instituto Nobel Noruego entregó este mediodía el Premio Nobel de la Paz a la líder opositora venezolana María Corina Machado. Ante su ausencia, su hija, Ana Corina Sosa, subió al estrado del Ayuntamiento de Oslo para recibir la medalla y leer un discurso que denunció «heridas abiertas» y torturas sistemáticas en Venezuela.
Sin embargo, el momento más vibrante de la jornada no provino de la premiada, sino del propio presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes. En una intervención inusualmente directa para la diplomacia del galardón, Frydnes lanzó un mensaje al Palacio de Miraflores. “Maduro, acepte los resultados y renuncie”, afirmó.
La frase desató una ovación inmediata de pie entre dignatarios y miembros de la diáspora venezolana presentes en la sala.
La odisea del viaje
La silla vacía de Machado fue el otro gran protagonista. Horas antes de la gala, el Instituto confirmó que la líder opositora había logrado burlar el cerco del régimen y salir de Venezuela tras meses de clandestinidad. “Estaré en Oslo, estoy en camino ahora mismo”, aseguró Machado en un audio enviado al Comité. Aunque no llegó a tiempo para la ceremonia de las 13, las autoridades confirmaron que «está a salvo» y se espera su arribo en las próximas horas para cumplir con el resto de la agenda.
«No son cifras, son heridas»
En el discurso leído por su hija, Machado trazó un recorrido histórico desde la fragilidad institucional que permitió el ascenso del chavismo hasta la victoria electoral de 2024. “El cabecilla de un golpe militar fue elegido presidente y el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia”, escribió.


