La violencia sexual sistemática de Hamas: un arma diseñada para desintegrar tejido social y familiar en Israel
El uso planificado de este tipo de crímenes desde el ataque del 7 de octubre emerge como táctica central para infligir terror, despojar de dignidad a víctimas y buscar la fragmentación social más allá del daño individual
Un cartel de diseño gráfico muestra una figura femenina estilizada con elementos florales rojos y manchas de pintura roja, promocionando la campaña ‘Silenciadas Nunca Más’ sobre las atrocidades del 7 de octubre. (Infobae)
(Desde Modiin, Israel) Desde las 6.29 am del 7 de octubre de 2023 hasta el 13 de octubre de 2025 -día en que fueron liberados los últimos 20 rehenes en la Franja de Gaza-, Hamas adoptó una herramienta específica dentro de su máster plan terrorista: ejercer de forma calculada violencia sexual contra israelíes, tanto en el territorio invadido como contra las cautivas dentro de Gaza. “Lo que me pasó ocurrió desde el principio hasta el fin”, declaró una de las víctimas a la Comisión Civil, la institución que documentó estos crímenes a partir del aporte de archivos, testimonios y registros visuales. Esta ONG denominó específicamente este fenómeno como “violencia sexual kinocida, una forma de violencia destinada a destruir las estructuras familiares mediante la explotación de los vínculos familiares”.
El ataque ejecutado por el grupo islamista reveló un patrón de violencia sexual sistemática, planificada y utilizada como herramienta central de terror, según la Comisión Civil. El informe sostiene que estos crímenes no surgieron como episodios aislados, sino que formaron parte de la estrategia operativa de Hamas, con el objetivo de someter, castigar y desintegrar a familias y comunidades.
“No tenemos suficientes palabras para describir lo que vivieron y relataron los rehenes”, dijo Cochav Elkayam Levy, fundadora de la Comisión Civil, en un encuentro con la prensa de la que participó Infobae, en la ciudad de Modiin, Israel.
Estadísticas, patrones y modus operandi
La Comisión Civil documentó que casi todos los rehenes liberados tras el ataque terrorista del 7 de octubre reportaron haber sufrido o presenciado actos de violencia sexual durante su cautiverio. Se verificó la existencia de agresiones sexuales, tortura sexual, desnudez forzada, humillaciones sexuales, amenazas de violación o matrimonio forzado y coacción sexual. Las víctimas incluyeron mujeres, hombres, niños, niñas y personas mayores. Los hechos lo se produjeron en viviendas privadas, túneles, espacios públicos y bases militares, y se repitieron durante la cautividad, lo que evidencia -de acuerdo a la investigación presentada ante la Justicia- coordinación y sistematicidad en la actuación del grupo terrorista.