Antes de quedar tras las rejas por el homicidio en Yerba Buena, Sosa logró sortear dos procesos penales en circunstancias que hoy, bajo la luz del nuevo crimen, son calificadas como «polémicas».
La figura de Felipe Sosa, el exmiembro de la Legión Extranjera hoy detenido por el crimen de Érika Antonella Álvarez, no es nueva para los pasillos de los tribunales tucumanos. Antes de quedar tras las rejas por el homicidio en Yerba Buena, Sosa logró sortear dos procesos penales en circunstancias que hoy, bajo la luz del nuevo crimen, son calificadas como «polémicas».
El excedente de marihuana y el cierre federal
Uno de los episodios ocurrió en la Justicia Federal. Durante un procedimiento, la Policía encontró en el domicilio de Sosa un total de 36 plantas de marihuana. Sin embargo, datos trascendidos recientemente indican que la cifra era mayor: se habrían hallado 56 plantas, 103 plantines y más de 300 gramos de flores.
A pesar de que el representante del Ministerio Público se opuso a que el imputado quedara libre de cargos, Sosa fue sobreseído. Su defensa logró probar que contaba con autorización para cultivar cannabis con fines medicinales, tanto para él como para otras tres personas, aunque la cantidad total de material secuestrado excedería largamente lo permitido por la normativa vigente.
Violencia de género: un fallo con críticas del propio juez
El segundo antecedente relevante tuvo lugar en la Justicia ordinaria, donde Sosa enfrentó un proceso por violencia de género contra quien él llamaba «la mujer de su vida». Por este caso, el empresario llegó a cumplir prisión preventiva bajo la modalidad de arresto domiciliario.
El cierre de esta causa fue especialmente controvertido: El juez Alejandro Tomas rechazó un primer intento de sobreseimiento. No obstante, el fiscal regional Fernando Blanno apoyó el planteo absolutorio.
Finalmente, el magistrado Alejandro Valero dictó el sobreseimiento, aunque dejó sentada su postura personal: aclaró que lo hacía por disposición del Código Procesal, pero opinó que el caso debería haberse resuelto en un debate oral y público.
Tras este fallo, la denunciante acusó públicamente a Sosa de recibir ayuda del Poder Judicial. Si bien la mujer impugnó la resolución inicialmente, terminó retirando el planteo poco tiempo después.


