Sin mar ni río, pero con pistas olímpicas: Rafaela apuesta al deporte para seguir creciendo
La ciudad del interior santafesino levantó en doce meses un complejo con velódromo homologado por la UCI, un microestadio multiuso y una villa para los atletas. Su plan: convertirse en plaza de grandes eventos deportivos todo el año.
Quien arriba a Rafaela un viernes pasada la medianoche descubre de un cachetazo una de sus reglas no escritas: los horarios no se negocian. Si la llegada se demora unos minutos, cenar se vuelve una misión casi imposible. Pero por la mañana, la postal es otra: en las puertas de los hoteles céntricos algo interrumpe el reposo habitual de esta ciudad de 120.000 habitantes: colectivos de larga distancia maniobran en accesos angostos y decenas de personas con camperas oficiales de distintos países pululan por los halls. Aunque los atletas que participan en los Juegos Suramericanos descansan en la villa correspondiente, los entrenadores, dirigentes, árbitros y familiares colmaron la capacidad hotelera.
Para llegar a las sedes de competencia hay que cruzar la ciudad de punta a punta.
“Acá cada integrante de la familia tiene un vehículo, sobre todo bicicletas. En estos últimos años la ciudad creció mucho y llenaron las avenidas de ciclovías”, comenta el chofer de la aplicación mientras maneja hacia el sur. “Lo del Ecoparque se hizo volando. Hace poco más de un año ahí no había nada, era puro descampado”, agrega.
Y el hombre no exagera: si uno busca las coordenadas del predio en Google Maps, la imagen satelital todavía muestra un terreno baldío cubierto de pastizales.
Hoy la avenida de acceso está flanqueada por cientos de autos, camionetas y bicicletas. El ingreso es ágil y un corredor con las banderas de los quince países participantes abre paso al predio. De un lado se levantan las rampas de BMX Race y BMX Freestyle; al fondo, la pista de skate; y a la izquierda se impone un gigantesco galpón que alberga la gran joya de la sede: el velódromo homologado por la Unión Ciclista Internacional (UCI).
LLENO. Hubo buena convocatoria en cada una de las disciplinas que tuvieron sede en Rafaela.
Este sábado la actividad oficial en el predio se concentra en el skatepark, con las finales femeninas por la mañana y masculinas por la tarde. El contraste es total: música urbana, maniobras sobre barandas y acentos de toda la región seguidos de cerca por un público que colmó la capacidad.
La voz de la organización
A un costado de la pista supervisa las actividades Hugo Morel, Secretario de Desarrollo Humano del municipio y Director Ejecutivo de los Juegos en la sede Rafaela. La designación de la ciudad fue parte de una política de Estado provincial que resolvió descentralizar la cita deportiva y sumar a Rafaela junto a las dos grandes urbes santafesinas: la capital y Rosario.
“Normalmente este nivel de eventos va a las capitales. Para nosotros, asumir el compromiso como la ciudad más pequeña es un orgullo enorme”, explica Morel a LA GACETA. “Fue un trabajo maratónico: doce meses exactos de obra y llegamos en tiempo y forma. Hoy tenemos un velódromo de primer nivel internacional, el más moderno del mundo hasta que se inaugure el de Barcelona. Rafaela ya tenía tradición ciclista y esto nos posiciona junto con el de San Juan como los únicos del país con estas características. A eso se suma la pista de BMX Freestyle, que José ‘Maligno’ Torres vino a probar y ya comprometió a la Selección para concentrar acá, y el skatepark, calificado por técnicos internacionales como el mejor de Sudamérica”.
