El Hipódromo de San Isidro vibró en el inicio de un festival que combinó el debut de estrellas internacionales, la nostalgia y una fuerte polémica por la distribución del campo frente al escenario.
La cuenta regresiva terminó pasado el mediodía y dio paso a una vibrante jornada musical en el Hipódromo de San Isidro. Con más de 100 artistas distribuidos en cinco escenarios, esta nueva edición del Lollapalooza Argentina 2026 arrancó bajo un sol abrasador que no detuvo a los miles de fanáticos que llegaron temprano para asegurar su lugar.
Entre propuestas gastronómicas y activaciones inmersivas, la grilla del viernes prometía un recorrido ecléctico: desde el pop coreano de Katseye y el fenómeno indie de DJO, hasta el cierre de alto voltaje con Lorde y el esperado debut de Tyler, The Creator.
Sin embargo, más allá de los acordes, la apertura estuvo marcada por una controversia que se volvió viral en cuestión de minutos. El diseño del predio, que este año buscaba ser «más fluido», chocó con la realidad de los escenarios principales, donde la brecha entre el público general y el sector exclusivo generó momentos de tensión y reproches por parte de los propios protagonistas.
DJO y el fenómeno «Stranger Things»
El escenario Samsung fue una de las sedes de grandes espectáculos, y también de polémicas. El principio de la jornada estuvo marcado por la llegada de la estrella de Stranger Things, Joe Keery, y su alter ego musical DJO. Los primeros temas del artista provocaron el éxodo hacia este sector, con canciones como “Basic Being Basic”, además de momentos alusivos al programa de Netflix, con cientos de remeras del famoso “Hellfire Club” entre la multitud. Sin embargo, el broche de oro fue con “End of Beginning”, el hit viral que sumó la afluencia de miles de espectadores que corearon cada verso.
«Es un poco ridículo»: el desplante de Guitarricadelafuente al VIP
Un momento insospechado ocurrió cuando el valenciano Guitarricadelafuente ocupó su lugar en el mismo escenario. Las imágenes aéreas revelaron una disposición que se llevó las críticas del público y del mismo cantante: de un lado, se observaban cientos de personas apiñadas, mientras que en el sector «VIP», apenas podían vislumbrarse un puñado de asistentes, quizás ni siquiera llegando a las diez personas.
Ante esta sectorización desbalanceada, Álvaro Lafuente Calvo tomó la palabra luego de los repetidos cánticos del público que exigía: “Saquen el VIP”. El valenciano, lejos de ignorar el reclamo, añadió: “Aquí en este espacio podrían haberlo dejado más para la gente, está un poco vacío. Es un poco ridículo, la verdad”, reprochó, mientras las redes sociales estallaban con videos que mostraban cómo el campo privilegiado reducía drásticamente el espacio para la gran mayoría de los fans.
K-Pop, melancolía venezolana y el viaje en el tiempo de Piñón Fijo
La tarde continuó con contrastes marcados. Katseye, la girlband estadounidense de K-pop, deslumbró con coreografías perfectas antes de cederle el turno a Danny Ocean. El venezolano no solo repasó sus éxitos, sino que logró una conexión con el público local al interpretar un clásico de La Mosca Tsé-Tsé. Con un tono melancólico, entonó las estrofas de «Para no verte más» mientras el sol empezaba a caer.


